Realmente: quién gana y quién pierde con una renta básica incondicional

El Periódico económico Cinco Días publicó el 22 de enero un largo artículo titulado “Quién ganaría y quién perdería con una renta básica universal”, escrito por Jaume Viñas, en el que se hacían varios comentarios, en general críticos, a la propuesta de financiación de una renta básica incondicional (RB) que se propone en nuestro libro Renta básica incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa
Pocos días después el economista David Lizoaín escribía otro artículo en el que, entre otras consideraciones se hacía eco del artículo citado de Cinco Días (CD), dando por buena sin más la crítica que la mencionada publicación hacía del libro. Los dos autores concluían lo mismo, en palabras del segundo, citando otro estudio para el Reino Unido: “Una RBU asequible sería inadecuada, y una RBU adecuada no sería asequible”.
Veamos si es realmente así. Analicemos algunos datos para evaluar la consistencia de algunas afirmaciones de estos críticos con referencia prioritaria al primer artículo ya que es el más dedicado a analizar nuestra propuesta, mientras que el segundo artículo se limita sin más explicaciones a dar por correcta la crítica de CD. Es decir, el artículo de CD es una crítica de fuente directa, el segundo es una crítica de oídas. En el artículo de CD podemos leer: “Para financiar la renta básica, los expertos proponen la supresión del resto de prestaciones monetarias y una drástica subida del impuesto sobre la renta. En concreto, apuestan por un tipo único en el IRPF del 49%.”

Es parcialmente cierto, puesto que no eliminamos todas las prestaciones monetarias; tan solo las que están por debajo de la RBU, o a las que ésta substituye. En cuanto a las que están por encima eliminamos la parte equivalente a la RBU, que queda substituida por ésta. Pero más importante es esta distinción elemental: este 49% es nominal. Ello quiere decir que el tipo real que pagarán las personas dependerá de la decila de renta a la que pertenezcan. Muy detalladamente, esto puede observarse en este cuadro que reproducimos del capítulo segundo de nuestro libro y que hace referencia a las personas incluidas en el IRPF: